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La vulnerabilidad

por | Ago 10, 2021 | Cartas a la comunidad | 0 Comentarios

ONCE-La vulnerabilidad

Simone Biles y su reivindicación de la vulnerabilidad dan la vuelta al mundo. Y por un momento, nos rendimos con ella y suspiramos aliviadas.  

“Un bloqueo mental, que me impedía orientarme en el espacio: me perdía en el aire y no sabía diferenciar techo de suelo” dijo la gimnasta.

¿Alguna vez te has sentido perdida en el salto o desorientada en el suelo que pisas? La vida es alta competición para muchas de nosotras. Queremos un entorno en el que se elogie la fragilidad, en el que podamos decir, como Simone, hoy no tengo confianza en mí y que el mundo nos aplauda por ese acto de coraje.

Normalizar la vulnerabilidad

Si la vulnerabilidad se convierte en trending topic en todos los medios, es porque aún nos queda un largo camino para que esté socialmente aceptada. Lo normal es seguir luchando. Se espera que sigamos adelante, que tomemos un analgésico cuando nos duele el cuerpo o un ansiolítico cuando nos duele el corazón. Lo que se espera es que persigamos el éxito y seamos independientes, autosuficientes, educadas, correctas, calladitas…  y un enorme y variado etcétera en función de nuestra cultura y entorno.

La pregunta es, ¿quién espera?, ¿quién dicta esas normas? En ocasiones, el juicio más severo es el que nos emitimos en silencio. Es cierto que la voz que suena dentro de nosotras y nos dice, levanta, cuando nos caemos, no llores cuando nos asoma una lágrima o sigue cuando quieres parar, viene de lejos, pero somos nosotras las que la pronunciamos. No nos quitemos ni el poder ni la responsabilidad de cambiar ese discurso, hacia nosotras, las otras mujeres, el resto de la humanidad y las futuras generaciones.

Habitar nuestra vulnerabilidad es un acto íntimo y político. Cuando veas a una mujer temer, recuérdale que puede dudar, retroceder o sencillamente, renunciar. Hazle saber que tiene derecho a romperse cuantas veces sea necesario. Construyamos juntas un nuevo discurso para todas.  Sin embargo, el cambio profundo es transformar el diálogo interno. Tenemos que autorizarnos a quedarnos en el suelo el tiempo necesario, sin que nadie tenga que recordarnos que nuestra fragilidad es digna y valiosa. Hacernos responsables de nuestras necesidades es una forma de ejercer nuestro poder de cambiar el mundo, porque el mundo empieza en nosotras.

Los ciclos de renovación son necesarios. Honremos la composta para que puedan germinar nuevas semillas y celebremos que estamos continuamente brotando, en un acto de coraje.

Buen camino,

Bianca Bodero.

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